FSC-CCOO Postal | 11 febrero 2026.

Los inaceptables incumplimientos de Saura con la plantilla

    28/01/2026.
    Los inaceptables incumplimientos de Saura con la plantilla

    Los inaceptables incumplimientos de Saura con la plantilla

    Cuando Pedro Saura fue nombrado presidente de Correos, el 28 de diciembre de 2023, su llegada vino acompañada de un discurso cuidadosamente construido: lenguaje amable, apelaciones al diálogo y una puesta en escena de moderación y sensibilidad social. Designado por el PSOE, fuerza mayoritaria que sostiene al actual Gobierno, Saura se presentó como la alternativa a una etapa anterior caracterizada por el conflicto, el autoritarismo y los recortes aplicados sin anestesia, encarnados en la presidencia de Juan Manuel Serrano (nombrado por el mismo Gobierno y cesado con una significativa demora de cinco años que arrojó un resultado de 1.200 millones € de agujero en la compañía).

    Buena parte de la plantilla interpretó entonces que el Gobierno, aunque tarde, rectificaba, y que se abría una oportunidad para pasar página y encarar con cierta esperanza un futuro que, durante cinco años, le había sido sistemáticamente negado. Siete meses después de la llegada de Saura, el 31 de julio de 2024, SEPI y Correos suscribieron con CCOO y UGT el denominado Acuerdo Estratégico para la Recuperación, Transformación y Reposicionamiento de Correos -sobre cuyo alcance real y “derivadas” habrá ocasión de volver-, y el 31 de diciembre de ese mismo año, el Acuerdo Marco laboral, suscrito por CCOO, UGT, CSIF y SL, en el que se concretaban los compromisos asumidos por Saura (y SEPI) con la plantilla en materia de empleo, salario y condiciones laborales, un aparente punto de inflexión y de recuperación de la confianza, tras años de deterioro del diálogo social.

    Durante ese año y medio, CCOO y los sindicatos firmantes, así como la propia plantilla, han actuado con responsabilidad apostando por el diálogo, respetando los tiempos y contribuyendo de manera decisiva a sostener un marco de estabilidad en un momento extraordinariamente complejo para Correos, en el que la prioridad compartida era garantizar el rescate y la viabilidad de la empresa. Esa responsabilidad tuvo su máxima expresión en la aprobación de la enmienda postal, que dotó a Correos de cobertura financiera por importe de 400 millones de euros -150 millones para el SIEG y 250 millones para el SPU-, una operación que no habría sido posible sin la intervención activa de CCOO y otros actores para recabar el apoyo parlamentario del PP y de Coalición Canaria, ante la minoría parlamentaria del Gobierno.

    Esa responsabilidad, sin embargo, parece haber sido interpretada por el presidente Saura -cegado, quizás, por la vanidad de quien dice “haber salvado” Correos- no como un ejercicio de lealtad institucional, sino como una forma de acompañamiento acrítico; es decir, una suerte de aceptación pasiva por parte del movimiento sindical ante sus incumplimientos y el aval para utilizar los acuerdos como coartada para sus ajustes y recortes, y no como lo que son: la hoja de ruta sociolaboral comprometida con la plantilla, señor Saura.

    El balance habla por sí solo. Los incumplimientos de Saura (y, en lo que le toca, de SEPI/Hacienda) no son discutibles ni opinables: son de libro. Compromisos que no se materializan, derechos que permanecen en el papel, plazos reiteradamente incumplidos y una ausencia clara de voluntad para rectificar, seguramente porque, como “buen” político, opta por ganar tiempo, estirar el calendario y confiar en agotar la legislatura sin afrontar las obligaciones asumidas. El simple repaso de lo incumplido sonroja (ver cuadro).

    Que lo único que las trabajadoras y los trabajadores de Correos hayan podido “celebrar” haya llegado desde fuera de la propia empresa, a través del Acuerdo Salarial 2025-2028, suscrito por CCOO en el ámbito de la Función Pública, dice mucho del valor real que la presidencia de Correos otorga al diálogo social. Y es precisamente en este contexto de incumplimientos reiterados en el que el señor Saura tiene la desfachatez de intentar colar por la puerta de atrás un supuesto Nuevo Modelo Operativo que, bajo una apariencia técnica y modernizadora, esconde en realidad una profunda reestructuración -que por razones insondables algunos sindicatos firmantes aplauden-. Por cierto, la misma que ya impulsó Serrano en su día con el tal Avelino y que ahora impulsa la directora de Operaciones, Olga García. Una restructuración que no busca eficiencia ni reposicionamiento estratégico de Correos en el mercado, sino un ajuste puro y duro orientado a reducir costes mediante el recorte de 2.000 efectivos y el cierre de centros. 

    Resulta difícil manosear más el concepto de diálogo social. No se puede apelar a la responsabilidad colectiva, mientras se incumple lo firmado, ni reclamar corresponsabilidad cuando se gobierna por la vía de los incumplimientos y de los hechos consumados. 

    Quizás el presidente (y su Clan) viene malacostumbrado de su etapa en Paradores. La responsabilidad de CCOO, “señor” Saura, no se mide por su docilidad, sino por su coherencia. Y la coherencia obliga hoy a advertirle de que CCOO no va a permitir que el Acuerdo Marco se utilice como coartada de sus incumplimientos y engaños a la plantilla. Cumplir los acuerdos no es un gesto, ni una opción política: es una obligación y cuando esta se incumple de manera consciente, la responsabilidad sindical no es acompañar, sino discrepar, denunciar, exigir un cambio de rumbo y advertir que, de no hacerse, usted será el responsable de la ruptura del diálogo social, la judicialización de las relaciones laborales y la consecuente confrontación.