FSC-CCOO Postal | 14 abril 2026.

SIEG Y CERTIFICADOS ELECTRÓNICOS DE LA FNMT

Sí a nuestra misión pública (SPU y SIEG), orgullo de ser empleados/as públicos, pero con garantías, empleo de calidad y derechos

  • Pero con garantías, empleo de calidad y derechos

19/03/2026.
Sí a nuestra misión pública (SPU y SIEG), orgullo de ser empleados/as públicos, pero con garantías, empleo de calidad y derechos

Sí a nuestra misión pública (SPU y SIEG), orgullo de ser empleados/as públicos, pero con garantías, empleo de calidad y derechos

Orgullosos/as de la misión pública que se nos ha encomendado

La implantación de los Servicios de Interés Económico General (SIEG) en Correos supone uno de los cambios más importantes en su historia reciente. No se trata de una decisión coyuntural ni de una iniciativa empresarial, sino de un mandato legal aprobado por el Congreso de los Diputados, que amplía la misión pública de Correos, más allá del Servicio Postal Universal (SPU). 

CCOO -que viene reivindicando la figura de los SIEG hace más de una década- ha sido, junto a otros actores sindicales, políticos y el propio Gobierno, parte activa y determinante en su aprobación, lo que ha permitido consolidar la financiación de Correos, garantizar su viabilidad y situarlo como un instrumento estratégico del Estado.

Nadie puede discutir que la misión pública que se nos ha encomendado -inclusión social en la España vaciada, acceso a servicios financieros básicos, acreditación de identidad digital o apoyo en situaciones de emergencia- responde a una necesidad real: acercar los servicios públicos a toda la ciudadanía, especialmente en los territorios más desatendidos. Del mismo modo, es evidente que Correos pasa a actuar como una verdadera ventanilla de la Administración y que su plantilla deja de ser un mero soporte logístico para convertirse en parte activa del procedimiento administrativo, con intervención directa en la relación entre la ciudadanía y la Administración.

Pero convendría no perder una ventana de oportunidad por aplicarla chapuceramente

Precisamente por ello, una apuesta estratégica de este nivel no puede fracasar por una implementación de formas lamentables (sin negociación con los representantes de los trabajadores/as, “asaltándolos” con una información repentina masiva, confusa e intimidatoria), por obviar medidas que den solución a las precarias condiciones laborales sobre las que se quiere implantar (con plantillas tensionadas, niveles de eventualidad y parcialidad inaceptables y trabajadores convertidos en auténticas “personas orquesta“), por trasladar a la plantilla la responsabilidad del éxito o fracaso de las medidas (léase AXA) y por ignorar olímpicamente las contrapartidas salariales (Plan de incentivos) y laborales (conversión de parciales en completos, oferta de empleo y 35 horas en Convenio).

La plantilla ha demostrado su compromiso

La plantilla de Correos ha demostrado, en momentos clave, su compromiso con la ciudadanía y con el servicio público. Lo ha hecho en elecciones generales, autonómicas y locales, en crisis, en tragedias como la DANA o las inundaciones en Andalucía y Extremadura, y en el día a día al servicio de la ciudadanía. Estamos orgullosos de nuestro papel como empleados/as públicos. Pero, igual que ocurre con un médico, un profesor, un bombero o un policía, prestar un servicio público exige respeto, medios y condiciones adecuadas. Los empleados y empleadas públicas postales no somos una excepción. 

La Dirección debe estar a la altura

Correos se encuentra en un momento decisivo. Los SIEG pueden ser una oportunidad histórica para reforzar su papel como empresa pública y garantizar su futuro. Pero también pueden convertirse en un fracaso si se implantan, como está ocurriendo, contra la plantilla y sus representantes. Y las prisas no pueden ser la excusa para hacerlo mal.

En un colectivo con niveles de temporalidad cercanos al 40 %, más de 3.000 personas a tiempo parcial, plantillas ajustadas -por decirlo de forma educada- y una sobrecarga estructural que convierte a muchos trabajadores en “hombres y mujeres orquesta”, qué menos que implementar los SIEG -incluidos los certificados electrónicos- con garantías claras y respeto a las reglas del juego. Qué menos, por tanto, que se convoque una mesa en la que se explique el nuevo modelo operativo de oficinas y rurales (donde descansa esencialmente el desarrollo de los SIEG), con un proceso real de información y negociación en el que se definan las funciones y responsabilidades, evitando el “totum revolutum” y la simultaneidad desordenada de tareas, se establezcan mecanismos de conversión gradual de los contratos parciales en completos, se convoque una oferta de empleo que reduzca la eventualidad y refuerce la plantilla, se ponga en marcha un Plan de incentivos, se incorporen las 35 horas semanales al convenio colectivo y se impulse un proceso formativo -sin prisa, sin presión y sin improvisación- que se realice dentro de la jornada.

La situación es delicada. Lo sabemos. Exige responsabilidad y CCOO la ejercerá. Pero la lógica de la empresa -que no es única- y de CCOO, el sindicato mayoritario, se deberían encontrar, si lo que realmente se quiere es un acuerdo y que esto no se vaya al traste.